domingo, 28 de agosto de 2016

De viajes, sur de Francia

En esta ocasión os traigo el relato del último viaje que he hecho por el sur de Francia, 9 días, 2800km de coche y varias noches usando Airbnb... Como íbamos en ruta, os lo detallo mejor por días que será más fácil.

Día 1

Comenzamos nuestro viaje encaminándonos hasta nuestra primera parada (las de hacer pis no cuentan), Tarragona, donde comeríamos en Lola Tapas y Platillos, en la Plaça de la Font.

El conjunto arqueológico de Tarraco, que es como la conocían los romanos, está declarado como patrimonio de la humanidad por la UNESCO y merece la pena callejear por ella. El Anfiteatro está la orilla del mar, aunque no entramos ya que la verdad se puede ver bastante bien desde fuera.

Anfiteatro romano de Tarragona
No pudimos dedicarle mucho más tiempo, ya que teníamos que seguir ruta hacia Lloret de Mar, donde haríamos noche, ante la imposibilidad de encontrar alojamiento en Tossa de Mar que era nuestra intención inicial. Lloret, como otras muchas poblaciones costeras de la península, se convierte en verano en el destino de miles de turistas extranjeros, por lo que en ocasiones te sientes tu el foráneo.

Con el calor que hacía, no pude resistirme a darme un chapuzón en su playa de arena gruesa y aguas cristalinas. 

Esta fue nuestra primera noche en una casa Airbnb y la verdad es que genial, buen trato por parte de nuestra anfitriona y el apartamento impecable.


Día 2


Por la mañana fuimos a los Jardines de Santa Clotilde, un bonito lugar lleno de vegetación pero por el que tienes que pagar una entrada de 5€, excepto los domingos que es gratuito. Desde este paraje se puede ver al pie del acantilado la Cala Boadella, un recomendable rincón casi virgen donde poder bañarte, aunque bastante concurrido.

Iglesia modernista de Sant Romà, Lloret de Mar

Tras el paseo, pusimos rumbo a Tossa de Mar donde disfrutamos de su playa de arena y de sus vistas al recinto amurallado.

Vila Vella
Después de mojarnos el culo, nos encaminamos hacia Pals, dejando en el camino otros muchos sitios que nos hubiera gustado ver, como por ejemplo; Cala Pola, Calella de Palafrugell, Cala Aiguablava, Begur y Peratallada, me lo apunto para otra vez...

Pals está muy bien conservado

Seguimos viaje hacia Cadaquest, y más concretamente a Portlligat, donde está la casa museo de Dali! Dali! Dali! Para poder visitarla es muy recomendable que reservéis por la web, ya que los grupos son muy reducidos (8 personas) y para llegar tienes una carretera desde Roses estrechita y llena de curvas por lo que se tarda un buen rato en llegar. La entrada son 11€ y es comentada por un guía.

Lo que siempre se dice de este hombre, es que es complicado saber que parte era genio y que parte era loco, lo que está claro es que era excepcional, y su casa no podía ser menos excepcional, muy amena su visita.

Uno de los rincones del patio
Esa noche descansamos en Roses.


Día 3

Ponemos rumbo hacia el interior, a Figueres, haciendo un pequeño stop & go para repostar gasolina. Si queréis ahorrar un poco, podéis echar un ojo a cualquiera de las webs que hay para ver los precios y buscar la más barata de la zona. Calculo que nos habremos ahorrado unos 20€ haciendo esto en las 4 veces que tuvimos que repostar, 3 en España y 1 en Francia, donde el precio es más caro.

Teníamos reserva para ver el Castillo de San Fernando, un impresionante recinto, que es la fortaleza del siglo XVIII con baluartes más grande de Europa.

Caballerizas
Nuestra visita, "La catedral del Agua", incluía por 15€ un recorrido en todoterreno con un guía por la zona entre muros, un descenso por una galerías, y un recorrido en zodiac por una de las cisternas que aun mantiene el agua.

Punto y final a nuestra parte en España, nos encaminamos hacia la frontera por la Jonquera tras descartar usar el paso de Portbou y ver la tumba de Antonio Machado en Colliure.

Pasamos junto a la Fortaleza de Salses, pero no paramos y decidimos parar a comer en Beziers, donde dimos un paseo y vimos su catedral. Seguimos ruta bordeando Montepellier y Nimes hasta llegar a nuestro destino, Avignon.

Tras la presentación de nuestro segundo alojamiento en Airbnb junto a la muralla, nos dispusimos a pasear por la ciudad. Aunque cuando planificamos el viaje, vimos que no llegaríamos a la 70º edición del festival de teatro, resulta que duró una semana más, hasta el 30 de julio, por lo que las calles estaban abarrotadas de gente y te ofrecían sin parar información sobre los cientos espectáculos disponibles.

Avignon estaba literalmente empapelada
Por la noche estuvimos tomando una cerveza por la


Día 4

Después de desayunar unos merecidos croissants recién horneados, fuimos a visitar el Palacio Papal, culturizándonos un poco sobre este periodo de la iglesia cristiana, donde 7 de sus papas residieron en Francia.
 
Palacio Papal de Avignon
La entrada cuesta 11€, +2€ si quieres audioguía +2€ para acceder al puente de Avignon. Las vistas guiadas son 15,50€ pero, al menos cuando fuimos, eran solo en francés.

Por dentro, sinceramente me decepcionó un poco, ya que después de que los papas lo abandonaran, utilizaron las instalaciones para multitud de usos, incluido como cuartel militar, por lo que las dependencias no están decoradas y muchas veces encuentras las estancias en la piedra desnuda. Lo que si que no merece la pena es pagar por "cruzar" el puente, ya que realmente se veía bien desde fuera.

Lo que si hicimos fue cruzar el Ródano en un barco gratuito que se coge cada 15 minutos aquí. En el puedes subir bicis, como las que puedes coger de préstamo público y que funcionan como en otras ciudades europeas.

En el Pont de Avignon...
Por la tarde nos acercamos a Arles, que se encuentra a unos 40 kilómetros al sur. De camino vimos bonitos paisajes que seguro inspiraron en su día a Van Gogh para la serie de los girasoles. Una vez que llegamos, vimos La casa amarilla y el Café Van Gogh, dos lugares que plasmó en sus cuadros "La casa Amarilla", "El dormitorio en Arlés" y "Terraza de café por la noche"

Café Van Gogh

Día 5

Después de desayunar, hoy no había croissants :/ , nos encaminamos hacia la  ciudad de Aix-en-Provence, donde compramos nuestro primer minicargamento de quesos en La Fromagerie Du Passage.

Tras un paseo por sus calles, nos dirigimos a comer de picnic a una cala que por lo visto es espectacular, Calanque d´En Vau. Y digo que por lo visto, porque al salir de la carretera para coger el camino, justo aquí, nos encontramos con una barrera y un cartel en perfecto francés que nos indicaba que por riesgo de incendio el acceso en coche estaba prohibido y que si querías hacer el recorrido a pie, tuvieras la precaución de llevar agua ya que te llevaría 4 horas en total para ir y volver.

Ante tal panorama, dimos la vuelta y buscamos un punto cercano donde remojarnos y comer algo, ya que se estaba haciendo tarde. Al final fuimos a una cala en Cassis, que aunque no tan espectacular, hizo sus funciones. Por cierto, la mayoría de las playas y calas de la costa sur francesa son de piedras, por lo que unos escarpines son siempre unos buenos aliados.

Cassis
A la vuelta paramos en el pueblo de Fontaine de Vaucluse, que está a la orilla del La Sorgue y a solo unos cientos de metros de su nacimiento.

Fontaine de Vaucluse
Por el camino nos dejamos sin ver Gordes, Le Sentier des Ocres, Sainte-Croix-du-Verdon y el Museo de la Lavanda, porque en toda esta zona de la Provenza abunda el cultivo de la Lavanda, o al menos eso dice todo el mundo, aunque nosotros no vimos ningún campo :_(

Terminamos la jornada cenando en el pueblo de L'Isle-sur-la-Sorgue, que como indica su nombre, es una isla rodeada por el mismo río que el anterior municipio.

Cigarras everywhere


Día 6

Ponemos punto y final a nuestra estancia en Avignon, tras repostar gasolina aquí, nos dirigimos al sur, a Carcassonne, haciendo unas cuantas paradas en el camino, la primera en Nimes.

Arenas de Nimes
Callejeamos por la zona antigua, las Arenas, la Maison Carrée y poco más, que tenemos que seguir ruta, siguiente parada Montpellier.

Catedral de Montepellier
Visita al acueducto y al Promenade du Peyrou. Por cierto, la traducción de Peyrou es piedra, pero no traducido del francés como cabría esperar, sino del occitano, ¿Y qué es eso del occitano? Pues algo que a mi por lo menos me ha sorprendido mucho, ya que tenía total y absoluto desconocimiento de él. Es una lengua romance hablada por unos dos millones de personas en Francia.

Es más, es lengua oficial en Cataluña, tal y como puede leerse en su estatuto de autonomía O_o! Aunque para los españoles es posible sea más conocido como aranés.

Volvemos al coche y a partir de ahora comienza la Ruta de los castillos Cátaros, primera parada Abbaye de Fontfroide.

Abbaye de Fontfroide
La entrada cuesta 10€, tenis toda la información en su web. Hay visitas nocturnas que deben ser interesantes.

Como fue nuestro primer monumento cátaro, adquirimos el Passeport des sites Pays Cathare por 2€. Con él cada vez que visitas un lugar, te ponen un sello y te descuentan entre 1 y 2€ (excepto en el primero, claro).

Pasaporte cátaro
La abadía se conserva muy bien, y aunque ya no hay monjes entre sus muros, se sigue respirando un ambiente de paz y armonía.

Al coche y en apenas 60 kilómetros llegamos a la ciudad de cuento de Carcasona (Carcassonne)... pero esto ya para mañana. Solo contaros que esas dos noches dormimos en la casa de Benita, al pie de la muralla, absolutamente recomendable.


Día 7

La primera parada del día va a consistir en conseguir un nuevo sello para nuestro pasaporte, visitando el castillo de la Cité, la entrada son 8,5€ pero con el pasaporte se queda en 6,5€, por lo que amortizado!

Carcassonne al atardecer... de cuento.

Toda la ciudadela se reconstruyó a mediados del siglo XIX, y aunque hay cierta polémica de la manera en la que se llevó a cabo, hay que reconocer que todo el conjunto guarda una armonía que, al menos para mí, bien merece el reconocimiento al arquitecto Viollet-le-Duc por abordar tan compleja empresa.

Callejeamos un poco y decidimos coger el coche para ir a un sitio en el que seguro hacía menos calor, la cueva de Limousis. Posteriormente nos explicaron que tiene una temperatura constante de 14º, por lo que tener una chaqueta a mano aunque afuera hiciera 35º, venía muy bien.

La entrada son 10,30€ y la pena es que el guía que te acompaña lo cuenta todo en francés, eso sí, el que nos tocó a nosotros fue muy amable y en la última sala, cuando terminó de dar las explicaciones, se acercó a nosotros (eramos los únicos no francófonos) y nos contó algunos detalles en español y respondió a nuestras preguntas.

Bonita y con una historia curiosa
Otras cuevas por la zona que parece que también están bien son las de Trabuc y la de Lombrives, esta última por lo visto es la más grande de Europa.

A la salida, y aunque hacía bastante calor, en la zona del parking había una zona a la sombra donde se movía algo al aire y decidimos desplegar la toalla/pañuelo gigante que llevábamos y dar cuenta del avituallamiento que teníamos en la nevera.

Y con la tripa llena y el calor que hacía, que mejor forma de pasar la tarde que subiendo a unos castillos cátaros? Nos dirigimos hacia Lastours, que se encuentra a apenas 15 minutos.

Cuando uno oye "Castillos franceses", a la mayoría de la gente le viene a la mente la imagen de los castillos del Loira, esas construcciones del siglo XVI muy reconstruidos y que son de película. Pero si vas a ver castillos cátaros, tienes que tener claro que son bastante más antiguos y que la mayoría de ellos no están reconstruidos y por tanto queda "poco" en pie.

La entrada para ver los 4 castillos de Lastours cuesta 6€ (5 con el pasaporte) y se compra al pie de la Montaña Negra, que así es como se llama el promontorio donde se encuentra. A partir de ahí, el camino es obligatoriamente a pie y en ocasiones es un poco escarpado, por lo que asegúrate de llevar algo de agua y un calzado apropiado. La visita os llevará como hora y media.

Los 4 castillo de Lastours desde el mirador

Si os sentís un poco vagos, y solo queréis la foto, podéis acercaros al mirador que hay junto al camping, justo aquí, es de libre acceso.

Al volver a Carcassonne, dimos un paseo por la ciudad baja, pero la verdad es que tampoco le encontramos mucho encanto.


Día 8

Abandonamos Carcassonne y nos dirigimos al sur, a seguir con la ruta cátara, siguiente parada Château d'Arques. Destaca su torre del homenaje, que es visitable en todas sus plantas. La entrada 6€, uno menos con el pasaporte.

El castillo de Arques

Nuestro siguiente objetivo es el Château d'Peyrepertuse, pero cuando pasamos junto a la Hostellerie Du Vieux Moulin, nos pareció un lugar perfecto para parar a comer, un sitio con una terraza muy bonita junto a una fuente natural. No era especialmente barato, pero la calidad de la comida y el sitio lo mereció.

La entrada 6,5€ (uno menos con el pasaporte), hay audioguias en español por 4€. La subida es también para echar un buen rato, pero por lo menos una parte es a la sombra entre árboles, no como en Lastours.

El castillo es bastante amplio y esta dividido en dos zonas, como ya os he comentado, no esperéis decoración ni techos, pero al menos en este las murallas y la estructura general se mantiene en pie.

Hay un cartel al comienzo de la ascensión, que te indica que está prohibido subir con tormenta, y nuestro pensamiento fue... pues debe ser chungo subir por aquí con lluvia, menos mal que hace un sol de justicia. No os sabría decir si es complicado subir en esas circunstancias, pero si os puedo decir que bajando con agua se hace complicadillo y más de uno dio con el trasero en el suelo por un resbalón.
Desde lo más alto
Os cuento, justo después de tomar la foto sobre estas líneas, pedí a una persona que nos hiciera una foto, y al pasarle la cámara me soltó un chispazo considerable, y cuando me la devolvió otro más... Acto seguido empezó a tronar y entonces calló el diluvio universal... no me he mojado más en mi vida. Bajamos como pudimos, ya que no hay lugar donde resguardarse y un empleado de las instalaciones instaba a bajar a todo el mundo. Llegamos al coche como si nos hubiéramos tirado a una piscina con la ropa puesta, que barbaridad.

Este fue nuestro último monumento cátaro, por el camino se nos quedó por ver el castillo de Quéribus y la Abadia de Lagrasse, bueno y general otros 13 enclaves cátaros que tendrán que ser para otra vez.

Seguimos ruta y decidimos pasar la frontera por la carretera nacional en lugar de por la autopista, y fue curioso como al mismo cruzar la carretera parecía inundada de señales de tráfico... la verdad es que los franceses se estiran poco en eso.

Llenamos el depósito en la Jonquera aquí, y nos dirigimos a nuestro alojamiento en Oix, haciendo un alto en el camino en Besalú para cenar.


Día 9

Tras desayunar un pan tumaca (con pernil, claro) ponemos rumbo a casa.

Hacemos una pequeña parada en Castellfollit de la Roca, aunque la verdad la estampa es más bonita desde la carretera. Seguimos hacia el sur, y una vez pasamos Barcelona, decidimos parar a comer en Sitges. La verdad es que es bonito, y tiene una grana playa.

Playa de Sitges

Tras unas cuentas horas de carretera llegamos a Albacete poniendo punto y final a este viaje. Si habéis llegado hasta aquí os felicito por haber aguantado, que me ha salido un poquito larga la entrada, pero es que no quería dejarme cosas en el tintero.


Tenéis un mapa con todas las situaciones aquí.