sábado, 21 de marzo de 2015

De viajes, Cuenca... ¡Chorra!

Si la última vez que os hablé de un viaje fue a Guadalajara, esta vez aun me he quedado más cerca, en Cuenca.


Había estado un par de veces con anterioridad en Cuenca capital, la primera de pequeño y no me acuerdo de nada, y de la segunda tampoco me acuerdo de mucho porque por el día estaba en un congreso y por la noche el resoli hacía estragos... no os cuento más.

He de deciros que me ha encantado, prácticamente solo hemos estado en el casco viejo y solo un día, pero ha sido ameno y con otro día más hubiésemos podido ver más cosas.

Si vais en coche la mejor opción para dejarlo es subir hasta el aparcamiento gratuito que hay en el Castillo (o lo que queda de él), exactamente aquí. Si hace bueno, podréis al mismo bajar disfrutar de una caña con vistas a la hoz del río Huécar en los bares con terraza de la zona.

Hoz del Húecar

Cuando emprendáis camino hacia abajo, os recomiendo que cojáis la calle paralela de vuestra izquierda, ya que disfrutareis de unas bonitas vistas y os evitareis el trasiego constante de los coches.

Llegareis a la bonita Plaza Mayor con su catedral y el ayuntamiento. Nosotros seguimos camino abajo por la calle Alfonso VIII, ya que queríamos ir a un bar que nos habían recomendado, la Bodeguilla de Basilio, que aunque tiene su encanto y te ponen caldo y una generosa tapa con la caña, es bastante caro, una caña 2,80€ y por un plato de patatas a lo pobre 22€!

Catedral

No os compliquéis con el tema de la comida, hay cantidad de sitios donde llenar el buche, nosotros encontramos un bareto un tanto cutre, pero que tenía una terraza con unas bonitas vistas al río.


Vistas mientras comíamos
Subiendo otra vez hacia la plaza vimos una puerta con un cartel justo aquí, resulta que hace muy poquito tiempo han restaurado los túneles de Alfonso VIII que es un refugio antiaéreo de la guerra civil. Hay visitas guiadas y algunas de ellas teatralizadas que le dan un toque especial al momento. Podéis informaros y comprar las entradas por 5€ en la oficina de turismo que está justo al lado de los arcos del ayuntamiento.

Refugio antiaéreo
Como solo estuvimos un día, no teníamos mucho tiempo para entrar a museos así que me quedé con ganas de entrar por ejemplo al de las Ciencias. Donde si pasamos a echarnos un café fue a un sitio peculiar, el bar La Edad de Oro, que se encuentra en la Plaza Mayor y tiene vistas a la hoz del Júcar.

Vistas a la hoz del Júcar

Cuando estaba anocheciendo subimos a la Plaza de Mangana para ver la puesta de sol desde el mirador que hay allí, posteriormente fuimos a ver las Casas Colgadas y a cruzar el puente de San Pablo.

Torre de Mangana

Casas Colgadas

Para terminar, no puedo pasar por alto el pésimo trato que nos dieron el Hotel Juype Tierra Llana en El Provencio, donde teniendo reserva hecha, allí no apareció nadie y pasaron olímpicamente de intentar solucionar el problema que ellos habían provocado dejándonos tirados.